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Caminata 10 dias Annanpurna Nepal

En 2016 recorrimos gran parte del mundo en pareja. Nuestra experiencia en Nepal y los Himalayas fue sin dudas una de las más increíbles del viaje. Nos aventuramos a una caminata de 10 días por la cordillera, nos involucramos con la gente local, recorrimos el centro dañado por el terremoto del 2015 y aprendimos muchísimo de budismo tibetano. Te contamos nuestra experiencia.

Thamel, Nepal

Un vuelo de una hora nos llevó desde Delhi (India) a Katmandú, la ciudad más grande e importante de Nepal que alberga también su centro histórico y cultural. Durante el viaje en taxi desde el aeropuerto buscamos vestigios del reciente terremoto que azotó al país, pero a simple vista no divisamos ningún daño; sin embargo no paso desapercibida la espesa nube de contaminación que nos rodeaba y nublaba la visión.

Pasamos los primeros días refugiados en el área de Thamel, un barrio de la ciudad destinada plenamente al turismo. Sus calles tienen una seguidilla incontable de negocios de ropa de outdoor, accesorios, souvenirs, mapas, etc. que se mezclan con agencias de turismo, panaderías, restaurantes locales e internacionales, bares y hoteles. Disfrutamos de la variedad de alternativas que ofrece esta ciudad occidentalizada mientras limábamos los detalles para cumplir nuestro principal objetivo en Nepal: caminar los Himalayas.

Phokara

Luego de casi 5 días de recorrer el centro de Katmandú, subimos a un bus que nos llevaría hasta Pokhara, el segundo lugar más turístico de Nepal. Aunque está ubicado a solo 200 kms de distancia tardamos 8 horas en llegar entre caminos de precipicio y colinas con plantaciones de arroz de donde surgían pequeñas aldeas.

Pokhara es bellísima, rodeada de montañas junto a un gran lago con hermosas vistas y picos nevados, también cuenta con una amplia oferta de actividades al aire libre que incluyen parapente, rafting, paseos en bote y mountain bike entre otros. Así mismo, es el punto de inicio de las caminatas al área de conservación que encierra al Annanpurna, uno de los tantos picos que conforman el cordón montañoso de los Himalayas.

Aunque 2 noches no fueron suficientes para disfrutar de esta ciudad, estábamos ansiosos por comenzar el trekking por el que allí fuimos, así que madrugamos para subirnos en un bus hacia Besi Sahar y luego un un jeep que nos llevó otra vez al borde del precipicio hasta Syan, el pequeño poblado donde comenzaba nuestra caminata “Annanpurna Circuit”.

Los Himalayas – Annanpurna Circuit

Este circuito tiene distintos itinerarios, lugares de comienzo y destinos. Nosotros llegamos hasta  Thorong La Pass a 5400 metros sobre el nivel del mar con 10 días de caminata. No requiere una gran preparación, ni oxígeno extra, aunque un buen estado físico y entrenamiento mínimo es recomendable. Muchos lo hacen solos, con un mapa en mano como nosotros, y otros contratan guías y hasta «porteros», que cargan tu equipaje.

Si estás pensando en ir, es necesario sacar un permiso de circulación! El TIMS (Trekkers’ Information Management System) y ACAP (Annapurna Conservation Area Project)

La aventura comenzaba entonces…avanzamos siguiendo el río junto al valle. Pequeños arcos cubiertos de banderines con la frase ¨om mani padme hum¨ (mantra del budismo tibetano) y una seguidilla de ruedas de oraciones indicaban la entrada a las pequeñas aldeas tradicionales.

Allí no había más que un puñado de casas que funcionan también como hoteles. Cada una ofrecía todas las facilidades básicas (cama + baño + comida). El menú era a base de sus cosechas de harina, maíz y lentejas (dhal),y en algunos lugares hasta contaban con carne de Yak. El Yak es una especie de vaca/búfalo que vive en las montañas, los locales lo usan como transporte de mercadería, usan su leche para hacer un queso de sabor fuerte y aprovechan también su pelo, su cuero y su carne.

Pasamos los días atravesando cosechas de flores, marihuana y vegetales. Cruzamos bosques, cascadas, ríos y selva. La vegetación pasó de ser espesa y tropical, con mariposas multicolores y arboles florecidos, a semiárido donde lo verde comenzó a reducirse a solo pinos hasta desaparecer gradualmente en un clima alpino.

Las energías se agotaban día tras día, el sol del día se volvía más intenso y el frio de la noche más congelante, las piernas pedían a gritos dejar de caminar y la falta de oxigeno se hacía presente produciendo mareos y nauseas.

El día 9 llegamos finalmente a Thorong La Pass, el cruce y punto más alto del recorrido: 5416 metros de altura. Desde aquí en adelante todo fue más sencillo y en bajada, avanzamos más rápido, el esfuerzo fue menor y los síntomas de la altura comenzaron a desaparecer. Luego de 10 arduos días de caminata festejábamos haber cumplido nuestro objetivo como un triunfo, y lo celebramos con una hamburguesa de Yak y una Tongba, una cerveza de mijo nepalí sabor a sabayón que se toma caliente.

Decidimos entonces que ya era tiempo de volver a la civilización y seguir camino. Con mucho cansancio y partes del cuerpo adoloridas pero con una experiencia que resultó de las mejores de nuestras vidas.

De camino de vuelta, practicamos rafting en el río Trisuli donde sorteamos rápidos de distintas categorías que nos volcaron, nos tiraron de la embarcación y nos obligaron a saltar del barco agarrados a una soga.

Katmandú

Volvimos a la ciudad decididos a visitar sus principales atracciones, pero lamentablemente encontramos solo las ruinas de las construcciones milenarias dañadas por el terremoto arriba mencionado.  Sin embargo recorrimos estos sitios que esconden miles de leyendas.

En el palacio real, que aún sigue en pie, tuvimos la suerte de ver en vivo con nuestros propios ojos a Kumari, el único Dios viviente sobre la tierra.

Kumari es el nombre que se le designa a una pequeña niña inocente, virgen y pura divinamente seleccionada como la reencarnación del Dios Taleju. Desde su nacimiento hasta que menstrua es venerada por hindúes y budistas en el país del Himalaya desde hace 500 años.

Ella se asomó a la ventana por unos pocos segundos, miró desde arriba a la multitud que la observaba y desapareció.

Despedida de Nepal

Nuestros planes de estadía para Nepal eran muchos más extensos, pero fue casualidad que estuviésemos allí para un día histórico donde tras medio siglo de lucha el país declaró una nuevaconstitución que los volvería soberanos formando un estado federal.

Fue así que aquella noche muchos de los habitantes, incluidos nosotros, salieron a festejar a las calles. A bailar, a prender velas y a tirar fuegos artificiales mientras que tribus y grupos étnicos minoritarios hicieron huelgas y salieron a cortar calles y rutas.

Se declararon 2 días feriados que nos impidió trasladarnos entre ciudades y nos tuvimos que quedar anclados en Katmandú más de lo planeado. Al tercer día habían rumores que las protestas iban a incrementar e iba a haber violencia en las calles, así que decidimos movernos.

Afortunadamente logramos subirnos a un colectivo con destino a Darjeeling, India; pero como ya lo preveían las autoridades, las rutas estaban cortadas por manifestantes y tuvimos que esperar más de 20 horas en el medio de la nada hasta que la policía nos escoltó de noche y entre la multitud hasta la frontera Nepal – India que cruzamos a pie.

Darjeling, India

En esta ciudad del Noreste de India pasamos unos días con mucha lluvia, a tal punto que parecíamos estar dentro de una nube. Darjelling es la estación de montaña más antigua de la India y cuna del mejor té del mundo.

A pesar de su belleza natural, el clima nos hizo escaparnos y volver a donde empezamos: Kalkota, una mega ciudad desde donde salía nuestro vuelo a Cuba. Allí conseguimos una excelente oferta en un hotel de lujo donde descansamos y comimos todo lo que sabíamos que extrañaríamos de la gastronomía india. Esta oferta de USD5 por habitación contaba con aire acondicionado, desayuno room service, cama cómoda y  sin pulgas, teléfono y TV por cable.

Lamentablemente no logramos involucrarnos tanto con los Nepalies. En general son personas muy introvertidas que basta con mirarlos para notar la intranquilidad en sus rostros.

La mayoría son profundamente creyentes budistas pero no lo profesan, sino que lo practican internamente en su forma de pensar o actuar. Tienen algunas creencias y practicas chamánicas que incluyen amuletos protectores, mantras, ruedas o ritos oportunos. Físicamente tienen rasgos orientales, pero su piel oscura deja claro la mezcla que se produjo entre hindúes y tibetanos, quienes se amontonan en las montañas del norte.

La gastronomía en general no tiene nada de especial (para nosotros). Su dieta diaria está conformada por sopa de vegetales, lentejas, arroz, noodles o momos. A nosotros nos resultaba soso y con falta de sabor, pero hicimos el esfuerzo, siempre que pudimos, para comer platos locales y buscar nuevos sabores.

No fue un país de paso, su riqueza histórica y cultural sumado a su belleza natural  hizo que valiese la pena la visita.

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