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Coober Pedy Trabajar en Australia

A los 3 meses de vivir en el mismísimo medio de la nada, tomamos la decisión de movernos. Si bien la experiencia fue fantástica,  nuestra propia naturaleza viajera nos impulsó a seguir camino. Además entre mochileros se rumoreaba que pasados los 3 meses de vivir en Coober Pedy se producía en uno un trastorno biológico que te generaba la necesidad de vivir allí por siempre, a cuestas de perder la cordura.

Nos dedicamos entonces a buscar trabajo en el Oeste de Australia (Lugar que teníamos planeado venir desde un principio)y ante los excelentes resultados estipulamos una fecha de partida. Citamos algunas entrevistas y nos tomamos dos semanas para recorrer tranquilos los 3200km que nos separaban del nuevo destino.

Nuestra primer parada fue Uluru-Kata Tjuta, un parque nacional aborigen ubicado en el centro/norte del país, que si bien significó para nosotros desviarse y agregar unos 1400kms más al recorrido,  todos nos convencieron de visitar una de las atracciones más famosas de Australia. Nunca estuvimos interesados en Uluru, ¨una piedra gigante¨ en el centro de Australia. Pero estando tan “cerca” (en distancias australianas) consideramos que era entonces o nunca.

Sin previas expectativas nos sorprendimos y dejamos  maravillar. Uluru es una roca sagrada para los Anangu *(aborígenes), formada de una sola piedra de 3.6km de largo y 348 metros de alto que siendo visitada en distintos momentos del día, se ve de distinto color: violeta al amanecer, naranja por la tarde y de rojo a bordó con la puesta del sol. Se encuentra rodeada de desierto total, excepto por sus rocas vecinas: “The Olgas”. Éstas son menos famosas pero igualmente espectaculares. Allí dedicamos 3 horas a recorrer el valle de los vientos, caminata que te lleva entre estas extrañas formaciones rocosas y al quedarse en silencio se escucha el sonido del viento y el atrapante cantar de los pájaros.

Unos 80km al norte del Uluru- Kata Tjuta National Park, se enuentra Kings Canyon, un cañón espectacular que ofrece vistas y formaciones totalmente surrealistas.  Recorrimos 6km por arriba de éste, siguiendo un camino bien marcado que te llevaba a través de los más increíbles avistajes, incluyendo el Jardín del Eden (un exuberante recoveco de plantas y pileta natural de aguas calmas en el medio de las rocas) y plantas que sobrevivieron a la época de los dinosaurios. Nos costó muchísimo más el descenso que el ascenso; no por el esfuerzo físico sino por la dificultad de abandonar uno de los lugares más bellos que hubimos conocido.

Luego de dos días de intensa caminata bajo el sol penetrante y el calor deshidratante, comenzó lo que sería la migración. Kilómetros y kilómetros de nada… acompañados solo de llanura, canguros, yuyos, moscas, lagartos y algún que otro ciclista totalmente desquiciado que no sabemos ni porqué ni cómo estaba recorriendo esa desolada ruta. (¿Habrá sufrido el trastorno “Coober Pedy”?….tal vez).

A los casi 4000kms desde la partida nos reencontramos al fin con el mar. Algo tan simple como una enorme masa de agua nos hacía en ese momento las personas más felices del planeta! Avanzamos así por la costa sur, visitando pueblos bellísimos, mayormente construidos y desarrollados por convictos cerca del 1850 y que hoy son hogar de paradisíacas playas y atracciones turísticas.

Durante todo el recorrido, nuestro hogar fue la Van, lo que convirtió cada noche en un desafío por encontrar un lugar donde parquear y dormir. Si bien al costado de la ruta hay paradas con dicho fin, en los pueblos es más estratégico y hay que estacionar entre las casas, haciendose pasar por un simple y estacionado auto vacío. Durante una de esas noches, en Yallingup (“Lugar de amor” según el significado aborigen), encontramos otras dos motorhomes estacionadas frente al mar y nos invitaron a dormir allí. Jhony y Waino, dos hombres australianos de unos aproximadamente 55 años, que han vendido todo y convertido su hogar en una casa rodante con domicilio indefinido.  Nómades y surfistas, dos locos con infinidad de anécdotas y lecciones de vida que nos dejaron pensando mucho con cada razonamiento que hacían.

Llegamos finalmente a la ciudad de Perth. Un nuevo desafío, aires renovados… un nuevo comienzo…

*Los aborígenes consideraban Uluru una roca que debía ser escalada por los niños para convertirse en hombre, y solo los fuertes lo lograban. Hoy en día el parque es administrado por el gobierno australiano pero es propiedad de los aborígenes, quienes reciben parte de las ganancias.

Mirá las fotos aquí

A los 3 meses de vivir en el mismísimo medio de la nada, tomamos la decisión de movernos. Si bien la experiencia fue fantástica,  nuestra propia naturaleza viajera nos impulsó a seguir camino. Además entre mochileros se rumoreaba que pasados los 3 meses de vivir en Coober Pedy se producía en uno un trastorno biológico que te generaba la necesidad de vivir allí por siempre, a cuestas de perder la cordura.

Nos dedicamos entonces a buscar trabajo en el Oeste de Australia (Lugar que teníamos planeado venir desde un principio) y ante los excelentes resultados estipulamos una fecha de partida. Citamos algunas entrevistas y nos tomamos dos semanas para recorrer tranquilos los 3200km que nos separaban del nuevo destino.

Nuestra primer parada fue Uluru-Kata Tjuta, un parque nacional aborigen ubicado en el centro/norte del país, que si bien significó para nosotros desviarse y agregar unos 1400kms más al recorrido,  todos nos convencieron de visitar una de las atracciones más famosas de Australia. Nunca estuvimos interesados en Uluru, ¨una piedra gigante¨ en el centro de Australia. Pero estando tan “cerca” (en distancias australianas) consideramos que era entonces o nunca.

Sin previas expectativas nos sorprendimos y dejamos  maravillar. Uluru es una roca sagrada para los Anangu *(aborígenes), formada de una sola piedra de 3.6km de largo y 348 metros de alto que siendo visitada en distintos momentos del día, se ve de distinto color: violeta al amanecer, naranja por la tarde y de rojo a bordó con la puesta del sol. Se encuentra rodeada de desierto total, excepto por sus rocas vecinas: “The Olgas”. Éstas son menos famosas pero igualmente espectaculares. Allí dedicamos 3 horas a recorrer el valle de los vientos, caminata que te lleva entre estas extrañas formaciones rocosas y al quedarse en silencio se escucha el sonido del viento y el atrapante cantar de los pájaros.

Uluru Ayres Rock

Unos 80km al norte del Uluru- Kata Tjuta National Park, se enuentra Kings Canyon, un cañón espectacular que ofrece vistas y formaciones totalmente surrealistas.  Recorrimos 6km por arriba de éste, siguiendo un camino bien marcado que te llevaba a través de los más increíbles avistajes, incluyendo el Jardín del Eden (un exuberante recoveco de plantas y pileta natural de aguas calmas en el medio de las rocas) y plantas que sobrevivieron a la época de los dinosaurios. Nos costó muchísimo más el descenso que el ascenso; no por el esfuerzo físico sino por la dificultad de abandonar uno de los lugares más bellos que hubimos conocido.

Luego de dos días de intensa caminata bajo el sol penetrante y el calor deshidratante, comenzó lo que sería la migración. Kilómetros y kilómetros de nada… acompañados solo de llanura, canguros, yuyos, moscas, lagartos y algún que otro ciclista totalmente desquiciado que no sabemos ni porqué ni cómo estaba recorriendo esa desolada ruta. (¿Habrá sufrido el trastorno “Coober Pedy”?….tal vez).

A los casi 4000kms desde la partida nos reencontramos al fin con el mar. Algo tan simple como una enorme masa de agua nos hacía en ese momento las personas más felices del planeta! Avanzamos así por la costa sur, visitando pueblos bellísimos, mayormente construidos y desarrollados por convictos cerca del 1850 y que hoy son hogar de paradisíacas playas y atracciones turísticas.

Durante todo el recorrido, nuestro hogar fue la Van, lo que convirtió cada noche en un desafío por encontrar un lugar donde parquear y dormir. Si bien al costado de la ruta hay paradas con dicho fin, en los pueblos es más estratégico y hay que estacionar entre las casas, haciendose pasar por un simple y estacionado auto vacío. Durante una de esas noches, en Yallingup (“Lugar de amor” según el significado aborigen), encontramos otras dos motorhomes estacionadas frente al mar y nos invitaron a dormir allí. Jhony y Waino, dos hombres australianos de unos aproximadamente 55 años, que han vendido todo y convertido su hogar en una casa rodante con domicilio indefinido.  Nómades y surfistas, dos locos con infinidad de anécdotas y lecciones de vida que nos dejaron pensando mucho con cada razonamiento que hacían.

queriendo surfear en el desierto

Llegamos finalmente a la ciudad de Perth. Un nuevo desafío, aires renovados… un nuevo comienzo…

*Los aborígenes consideraban Uluru una roca que debía ser escalada por los niños para convertirse en hombre, y solo los fuertes lo lograban. Hoy en día el parque es administrado por el gobierno australiano pero es propiedad de los aborígenes, quienes reciben parte de las ganancias.

Breakaways coober pedy

Los días en Coober Pedy pasan lento.  El sentimiento de desolación y aislamiento combinado con sus habitantes despreocupados nos impuso un estilo de vida relajado. Los días siempre soleados, las noches de luna con cielo inmensamente estrellado y la monotonía  de colores del paisaje semidesértico nos genera una sensación que jamás habíamos experimentado.

El pueblo se ha reducido a su mínima expresión ya que la nueva generación de jóvenes no quiere continuar con la tradición minera familiar y buscan un nuevo futuro  en las grandes ciudades donde estudiar y trabajar.  Sumado a que la moneda local se hizo fuerte en los últimos años y resulta muy caro vacacionar en Australia.

Los aborígenes, originarios de estas tierras por más de 4000 años, se volvieron los dueños del lugar. Las grandes empresas mineras pagan exuberantes cantidades de dinero por hacer uso de sus tierras y además el gobierno les brinda planes de vivienda, transporte y subsidios. Así y todo, merodean sin rumbo por el pueblo mendigando, vestido en arapos, y con un olor desagradable para luego alcoholizarse y gastarse la plata en las máquinas tragamonedas, a tal punto que está vigente una ley seca que solo te permite comprar una botella de alcohol por día.

En lo que respecta a nosotros, de a poco nos vamos adaptando. Además del trabajo, concurrimos a algún que otro evento social aislado que no tiene mucha convocatoria. (La feria de trash & treasure, DJ Sammy Party o festejos de las comunidades)…

Algunos cambios transcurrieron en este mes y medio:

Sabrina renunció a su trabajo original para conseguir otros 2 nuevos. Mesera en la pizzería más famosa del lugar y Cajera de supermercado. En éste último el mayor desafío fue familiarse con los cigarrillos: Escondidos en un placard fuera de la visual del público, con un packaging único e indiferenciable el uno del otro, ofrecen cajas de 20, 22, 26, 35, 40 y hasta 50 por caja.

Franco sin embargo sigue trabajando en el bar lidiando con aborígenes, turistas y mineros que se amontonan con historias y leyendas urbanas de afortunados que se han vuelto multimillonarios gracias a que encontraron opales, o fósiles de dinosaurios en las profundidades, o también hablan de un pasado salvaje donde los forajidos venían a ocultarse a este pueblo remoto y los explosivos podían comprarse en los supermercados como el pan o la carne.

Por otro lado nos mudamos a un dogout, una ¨casa topo¨  ubicada en el centro del pueblo  a solo 5 minutos caminando de nuestros trabajos. Encontramos la privacidad, comodidad y silencio que estábamos buscando.

Hicimos amistades con lugareños y viajeros con quienes nos juntamos a menudo para compartir nuestras experiencias con unos tragos de por medio.

Sin duda la época de esplendor del pueblo quedó atrás y aquellos días dorados de fiestas excéntricas, de  bares y restaurantes abiertos 24 hs, de torneos de futbol los fines de semana, de fiestas culturales, solo quedan en la memoria de aquellos que se quedaron para contarlo o forma parte de un folleto turístico en la oficina de informaciones.

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Coober Pedy Trabajar en Australia

Ansiosos por retomar las carreteras, nos despertó un llamado telefónico de una agencia de reclutamiento especializada en trabajos en el Outback*. Nos entrevistaron en el transcurso de ese día, mientras manejábamos destino a Perth, y al cabo de unas horas nos confirmaron que teníamos el trabajo; avanzamos por la misma ruta en la que estábamos con un desvío clave… tomar la salida hacia el ¨Red Center¨.

No teníamos mucha noción de adónde íbamos, pero la oferta sonaba tentadora, el desafío interesante y la desesperación por conseguir trabajo no nos dio lugar a dudas. Consultamos nuestra guía de viajero (lonely planet) para conocer la ciudad de destino, a la cuál describe de la siguiente manera:

¨Aberración de desolación humana, entre abrasadoras llanuras áridas que se convierten en infinitos agujeros y pilas de tierra generados por mineros en busca de ópalos. Atrae a miles de turistas a pesar de los enjambres de moscas, la falta de árboles, los días de 50° en verano y las noches bajo 0° en invierno. Los escombros oxidados en el frente de las casas te hacen pensar que llegaste a la tierra de la chatarra”.

Con un comentario no muy alentador seguimos viaje, mientras las carreteras se volvían despobladas y la vegetación se iba tornando rojiza hasta desaparecer por completo en llanuras que llegaban más lejos de lo que uno puede ver.

Tardamos un total de 4 días en recorrer los 2000kms que nos separaban de Coober Pedy y sorpresivamente nos encontramos con un pueblo en el medio del desierto mucho más grande de lo que nos imaginábamos. Alrededor de 2000 personas y 44 nacionalidades habitan este apasionante lugar, que se caracteriza por ser el mayor productor de Ópalos del mundo y el más cosmopolita de Australia.

Si bien su origen fue minero, y tuvo su auge en los años 80, hoy es un destino turístico imperdible, de camino a una de las mayores atracciones de Australia: Uluru, Ayres Rock o el Red Center como algunos lo suelen llamar. Se destacan atracciones como un auto-cine, campo de tiro, cancha de golf de tierra, iglesias, hoteles, restaurantes y bares subterráneos, sin contar los atardeceres indescriptibles y las noches inmensamente estrelladas.

Otra particularidad del lugar es que muchos de los habitantes viven en los llamados ¨doug out¨, absolutas mansiones subterráneas de hasta 400 m2 se esconden dentro de las colinas donde sus dueños disfrutan de una temperatura constante de aproximadamente 20 grados todo el año sin importar el duro clima exterior que los azota.

Finalmente conocimos a Jaques, un francés recién incorporado como gerente de operaciones de Desert Cave, el hotel más prestigioso del lugar, que amablemente nos ofreció pasar una noche en una de las habitaciones subterráneas del hotel para que tengamos una experiencia auténtica de nuestro futuro lugar de trabajo.

Al día siguiente nos ubicaron en una habitación de un hotel cercano, donde tenemos una habitación privada con heladerita y baños y cocina compartida. Nos dieron los uniformes y nos informaron nuestros puestos de trabajo: Franco, como siempre, encargado del bar y de la sala de juegos y Sabrina ¨all-rounded¨ o ¨un poco de todo¨ (Limpieza, moza, vendedora, etc…), como el resto de los habitantes del pueblo que tienen al menos 3 roles o puestos de trabajo.

 

*Nombre que los australianos utilizan para denominar a las zonas remotas, alejadas de las ciudades y mayormente áridas.