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Recetas del mundo: Gastronomía mundial en tu casa con recetas fáciles e ingredientes disponibles en Argentina

(Rinde 4 porciones abundantes)

Origen: India

Dificultad (del 1 al 5): 2

Tiempo de preparación: 2 horas

Características: Cremoso, sabroso, intenso y especiado

Acompañamientos: Roti, Chapati, Arroz

Ingredientes:

  • 500gs Manteca (llamado Ghee en india)
  • 1 Pollo trozado ó 5 piezas deshuesadas
  • 200gs Yogurt sin sabor
  • ½ jugo de limón
  • Sal
  • 1 cebolla grande
  • 1 trozo de jengibre (3cm aprox)
  • 2 dientes de ajo
  • 1 cucharadita de comino (molido o en semilla)
  • 1 cucharada de Azúcar
  • 1 cucharadita de cilantro (en polvo y/o fresco)
  • ¼ cucharadita de chilli en polvo o algún picante
  • ½ cucharadita de Tumeric / Cúrcuma
  • 1 lata de tomate perita pelado
  • 1 cucharada de Garam Masala (Condimento para toda cocción india) Comprar especiaCómo hacer Garam Masala casero
  • 3 cucharadas tandoori mix (Tandoori Masala) Comprar especia
  • Leche de coco / Crema de leche

Preparación:

  1. Trozar el pollo, mezclarlo con el yogurt, ½ jugo de limón y las 3 cucharaditas de Tandoori Mix y dejarlo reposar en la heladera por 1 hora.
  2. Mientras tanto, en una sartén grande derretir la manteca (o incorporar el Ghee) y dorar la cebolla, el jengibre y ajo molidos. Agregar las especias: comino, azulcar, cilantro en polvo, Cúrcuma y Chilli. Mezclar bien.
  3. Incorporar los tomates perita cortados en cubitos con 1/2 jugo de la lata. Revolver la mezcla 10 minutos a fuego medio.
  4. Incorporar el pollo trozado con su mezcla y la leche de coco. Cocinar por 30 minutos hasta que el pollo esté totalmente cocido. (Si no tenés leche de coco y usarás crema de leche, incorporar ésta 5 minutos antes de apagar el fuego). Mezclar regularmente a fuego alto para evaporar líquidos.
  5. 5 minutos antes de apagar el fuego incorporar la cucharada de Garan Masala.
  6. Dejar reposar por 10 minutos y servir en platos hondos. Decorar con cilantro fresco picado arriba que le da además ese toque de sabor exquisito

 

Acompañamiento arroz, un truco:

En una olla colocar 2 tazas de arroz y 2 tazas de agua con una pizca de sal, 1 anís estrellado y 2 granos de cardamomo. Cuando hierva, apagar el fuego y dejar bien tapada la olla para que se termine de cocinar al vapor e incorpore los sabores y aromas de sus condimentos.

El plato, su origen, historia y datos de color:

En Argentina llamamos “Curry” a una especia amarilla comprada en el súper o dietética, sin embargo en la India, llaman Curry o Masala a las mezclas de diferentes especias con sabores y aromas variados y característicos. Existen tantos Currys como combinaciones posibles de especias e ingredientes haya. Esto convierte a la gastronomía hindú un mundo infinito por degustar.

Su origen es Hindú y se come en gran parte de dicho país excepto en ciudades vegetarianas.

Este plato es mundialmente consumido y es muy popular en Inglaterra, Nueva Zelanda y Estados Unidos.

ghee-proceso

Origen: India

Uso: Para casi todos los platos hindúes se utiliza esta base. También es la grasa ideal para cocción de platos de todo el mundo, incluso aquellas que requieran cocción a temperaturas más altas hasta los 250ºC. Es tolerado por las personas intolerantes a la lactosa.

No necesita refrigeración. La temperatura ambiente hará que ésta se solidifique. Cuando quieras usarla podes hacerlo directamente o si la necesitas líquida derretirla en microondas o baño maría.

Dificultad (del 1 al 5): 1

Tiempo de preparación: 20 a 30 minutos

Ingredientes:

  • 750 gramos de manteca preferentemente sin sal
  • Una sartén de teflón de fondo grueso
  • Una cuchara de madera
  • Un frasco de vidrio para guardar el ghee
  • Un colador fino
  • Un trozo de tela o gasa de quesero de algodón

IMPORTANTE: No debe mezclarse con agua, todos los utensilios deben estar bien secos.

Preparación:

  1. Derretir la manteca en la sartén sin precalentar ni tapar para evitar que se queme.
  2. Dejar que se derrita la manteca y comience a hervir a fuego medio.
  3. Cuando se forman burbujas grandes y transparentes y hierve con bastante fuerza, bajar el fuego y revolver frecuentemente con la cuchara de madera. Verás que las burbujas se hacen cada vez más espesas y se forma una capa espumosa. No dejar de revolver ni alejarse de la sartén.
  4. Apagar el fuego y dejar sobre la sartén, el calor de la placa y el que retiene el fondo de la cazuela terminarán la cocción del ghee hasta que esté listo. En la superficie ahora tendrás una capa de espuma muy fina y los sólidos se han vuelto marrones y se han depositado en el fondo de la cazuela.
  5. Cuando tenemos un líquido de color ámbar con un poco de espuma flotando por encima, es una señal de que casi hemos terminado. Tené mucho cuidado de que no se quemen los sólidos que están en el fondo.
  6. Deja que se enfríe un poco y filtra el ghee usando el colador forrado con la tela. Deja que se enfríe por completo antes de tapar el frasco.

Origen: India

Uso: Para casi todos los platos hindúes se utiliza esta especia. Es la base de la gastronomía de la India.

Dificultad (del 1 al 5): 2

Tiempo de preparación: 20 minutos

Ingredientes:

  • 1 cucharadita de semillas de cilantro
  • 1 cucharadita de semillas de comino
  • 1/2 cucharadita de cardamomo
  • 1 cucharadita de semillas de pimienta negra
  • 1/2 cucharadita de nuez moscada
  • 1/2 cucharadita de canela en polvo
  • 1/4 de cucharadita de clavo en polvo

 

  1. Calentar una sartén a fuego suave y agrega todas las especias.
  2. Déjalas tostar unos minutos sin que se quemen. Lo que quieres es simplemente “activarlas” con un poco de calor.
  3. Cuando empiecen a soltar su rico olor, apaga el fuego.
  4. Moler bien las semillas en un mortero.

Listo! Garam Masala casero.

Si no querés hacerlo podes comprarlo AQUÍ

Tomamos un vuelo turbulento por sobre los picos nevados con destino al extremo noreste del país para reencontramos con el último integrante que completa el clan: El ¨tío Carlitos¨, que se nos unía desde Israel. Aterrizamos en Leh, que es el último pueblo de mayor envergadura en el mapa de India, una pequeña ciudad ubicada a 3500 metros de altura, en la frontera con El Tibet (y) China; allí donde los límites aun están en disputa y la zona está altamente militarizada.

Los dos primeros días fueron de aclimatación, es que la altura y el clima árido-alpino nos generaban un apunamiento terrible con jaquecas, nauseas y cansancio.  Con la ayuda de medicación, descanso y mucha agua logramos acostumbrarnos y pudimos empezar a disfrutar este hermoso destino.

Aquí tuvimos el primer encuentro con los refugiados tibetanos y su cultura. Dado a su cercanía con el Tibet y gracias a la hospitalidad del gobierno Indio, miles de perseguidos por la tiranía china cruzaron los Himalayas para instalárse con sus familias y sus tradiciones. Su cultura resulta ahora omnipresente y transmite una paz contagiosa que dan ganas de convertirse al budismo.

Introduciéndonos también en una nueva gastronomía, nos hicimos asiduos a un restaurante local/tibetano donde degustamos los Momos (empanaditas hervidas al vapor rellenas con verdura, pollo o búfalo) y el Thukpa (Sopa de vegetales y fideos anchos). Si bien no compite con los sabores y especias Hindúes, fue una nueva experiencia culinaria. El Tío Carlitos, que es experto en restaurantes y comida de todo el mundo, fue un nuestro líder gastronómico.

Desde la ciudad de Leh recorrimos el área de Nubra Valley. Para acceder, tuvimos que atravesar en auto el paso motorizado más alto del mundo (Khardungla Pass – 5800mts.) en donde no está permitido quedarse por más de 20 minutos como medida preventiva para la salud. Unos metros más abajo visitamos pequeñas villas  de montaña que parecían sacadas de un relato bíblico. Un oasis verde posando en las áridas laderas de las escarpadas montañas. Construcciones a base de piedra y madera detenidas en el tiempo donde sus habitantes aun viven en comunidad como en la época medieval, luciendo sus vestimentas tradicionales y acarreando en sus espaldas alimentos para animales, rocas para la construcción o parte de su cosecha. Sus humildes posadas exhiben al frente pequeñas huertas de trigo, avena, maíz y otros vegetales para autoabastecerse o almacenar para pasar los 6 meses de nieve en los que se mantienen refugiados en el interior de su hogar calentados con salamandras a leña. Los alrededores de las aldeas están dominados por antiguos monasterios budistas, e incontables estupas ubicadas en lo alto de las laderas.

Un trekking de 2 días nos llevo por el hermoso y árido cordón montañoso de los Himalayas;  por las noches nos hospedábamos en casas de familia que proveían cama (colchón en el suelo) y comida. Los baños consistían en un agujero de tierra compartido y la cadena no era más que una pala; las duchas, por otro lado, eran baldes de agua fría acumulada que no incitaban a higienizarse. Pero a pesar de la ausencia de lujos, y gracias a la paz interior de la gente, logramos relajarnos y conectarnos con nuestro lado zen.  Uno de los albergues destacables fue “Toro Guest House”, una casita insignificante por fuera pero con un gran tesoro adentro: Titi (el dueño del lugar y un referente en la villa y de la vida). Un anciano tibetano que respondió a todas nuestras dudas sobre el budismo y  quien explicaba todo con anécdotas y moralejas. Incluso cuando planteábamos objeciones frente a sus creencias, supo con inteligencia darnos lecciones de vida.

Lastimosamente el fin llego para este hermoso pedazo de planeta y volamos al siguiente destino: Manali, un pequeño pueblo de montaña con estilo hippie, bastante occidentalizado pero muy relajado. Este es el hub para las distintas actividades de la zona y la mecca centro vacacional especialmente para israelíes; a tal punto  que los restaurantes servían comida hebrea y sus menues y carteles estaban traducidos en su idioma. Fueron ellos quienes lo convirtieron en lo que es hoy y son ellos los principales visitantes. Nuestro equipo veterano no mechaba con la onda del lugar así que pasamos aquí solo 2 días, incomodados un poco por la juventud liberal y otro poco por el constante humo de marihuana que invadía cada sitio.

En un auto privado nos mudamos al área de Kasol, más específicamente a la pequeña aldea de Tosh.  Aquí no hay más que montaña, unas pocas casas y un puñado de hoteles, pero además del turismo y la naturaleza, su actividad principal es la cosecha y venta de marihuana a los extranjeros que la visitan en general para conectarse a la onda Bob Marley. Visiblemente es un comercio furtivo, ya que todo verde a nuestro alrededor eran plantas de marihuana que duplicaban nuestra estatura. Nos unimos a la honda Hippie y  aunque sin ayuda de estupefacientes, nos relajamos y disfrutamos de los alrededores, incluyendo caminatas a cascadas y pueblos aledaños.

El anteúltimo destino juntos fue, por acuerdo mutuo, Darhamsala. Centro turístico y espiritual que acoge la mayor cantidad de tibetanos en exilio, y es también hogar del Dalai Lama (Leader espiritual de los budistas del Tibet). Aquí nos hospedamos en la parte alta de la montaña, en un pueblo llamado Bagshu que parece estar flotando entre las nubes. Un lugar tranquilo con muchas opciones de cursos cortos como por ejemplo de cocina india, yoga, reiki, música, macramé y más, que invita a los visitantes a quedarse por largo plazo. Pero nosotros estuvimos solo 4 días, y durante ellos recorrimos Daramkot, varios templos tibetanos, mercados, plantaciones y fábricas de té.

Finalmente regresamos a Delhi, último destino de esta aventura juntos. Allí nos dedicamos a revolver góndolas entre los pequeños negocios de alrededor buscando regalos que llevar de recuerdo. Decepcionantemente, la mayoría de los souvenirs eran de una calidad extremadamente baja así que optamos por invertir el dinero en lo que más nos gustó de la India: La comida. Brindamos por un hermoso viaje juntos y llegó la hora de despedirse. Cada uno tomo su vuelo con diferente destino. Richard y Carlitos de regreso a su hogar y nosotros dos seguimos la aventura en el país vecino: Nepal.

Taj Mahal Agra India

En un tren nocturno de 18hs dejamos la provincia de Rajasthan para llegar a Delhi y encontrarnos con “Richard” (Papá de Sabrina). Estábamos inquietos, no sabíamos cómo podría reaccionar al viajar por primera vez a un país asiático…y empezar por India era un gran desafío… Para nuestra sorpresa, su primer reacción fue de gusto, de fascinación por lo distinto, por los colores y las vestimentas; se sumó fácilmente a nuestra pasión por la comida Hindú y se acostumbró velozmente a desconfiar de todos los que con un “Hello my friend” se acercaban a vender algo a un precio inflado.

Esquivando el tráfico y regateando con los auto-rickshaws, recorrimos las principales atracciones de la capital. Visitamos el fuerte rojo, que fue una decepción tremenda luego de haber visto  construcciones muchísimo más interesantes; el Main Bazar, lleno de hoteles, restaurantes y negocios que venden artesanías, ropa y todo tipo de chuchería y el mercado de especias en donde compramos condimentos varios para agasajar familia y amigos a nuestro regreso en Argentina.

En busca de qué más visitar, investigamos en Tripadvisor cuál era la mayor atracción de Delhi, y numero 1 aparecía el templo de Swaminarayan Akshardham (que por su complejo nombre, lo denominaríamos de aquí en adelante  con sobrenombres como “sabaranda noseaguanta”, “Sabaranda sintarain”, “saminaranda wanda” y otros…). Esta terminaría siendo la mayor anécdota del viaje en familia.

A medida que nos acercábamos a la entrada, nos fascinaba la mega infraestructura, la seguridad, la limpieza y los millones de dólares invertidos en ese templo moderno. No sabíamos que era, nos sentíamos en Disney Land, estábamos confundidos pero seguíamos a las masas.

La entrada era totalmente gratuita, pero habían 3 atracciones pagas que decían transportarte por India, su cultura y sus paisajes, así que decidimos comprar el ticket para todos los shows súper entusiasmados! El primer entretenimiento era un recorrido por varias salas con escenografía impresionante y marionetas mecánicas que narraban la historia de una persona sabia y milagrosa… Pasamos así por casi 10 salas…y ya hartos y confundidos salimos creyendo que se trataba de la historia de Budha. Al consultar, nos dijeron que todo este circo era para el “Budha Moderno”… (¿mmm..?) El siguiente ticket nos llevaba a un recorrido en bote por la historia de éste ser milagroso y no dejaban de hablar de él como un ser superior al que había que idolatrar y dejar donaciones.
Entre carcajadas de desconcierto frente a tal lavado de cerebro, dimos la última chance a la película en pantalla gigante…pero una vez más, un video macabro intentaba obligarnos a amar al nuevo Lider…. Con miedo a levantarnos en medio de la película y ser iluminados y cuestionados, nos escapamos a hurtadillas sintiéndonos en la secta de Los Movimentarios de los Simpsons. Para hacer valer nuestro tiempo, presenciamos un show de luces acuaticas en el que multitudes de hindúes gritaban emocionados y alababan al nuevo Dios… Nos fuimos con sentimiento de pena ajena y para no irnos con las manos vacías, entramos al templo propiamente dicho. Estaba bañado en oro, tallado en mármol y relucía con lujos y cajas de donaciones repletas de billetes… A pesar de nuestra sensación de amargura frente a una secta que lava el cerebro de gente humilde, que se abusan de la fe de los ciudadanos y que gastan miles de millones de dólares para mantener esa pantomima mientras a sus alrededores gente amputada y en extremas condiciones de pobreza se muere, la gente tenía una sonrisa en la cara y se veía feliz. Fue una experiencia entristecedora, pero confirmó una vez más que este país vive de la fé en alguno de sus millones de dioses.

El siguiente destino juntos sería Agra, ahora los 3 en la aventura de sobrevivir otro día en la India… Esta ciudad es   una visita obligada entre los viajeros que sueñan con conocer el Taj Majal, el monumento al amor que fue declarado una de las 7 maravillas del mundo moderno. El mausoleo de arquitectura islámica fue construido por el emperador Mughal Shah Jahan para su esposa favorita (sí…tenía muchas!) que falleció dando a luz a su hijo. La leyenda cuenta que años más tarde su hijo lo derrocó y metió en prisión; así pasó el resto de sus días mirando por la ventana como se construía la tumba de su mujer hasta su propia muerte. Sus hijos lo sepultaron en el Taj Mahal al lado de su esposa, generando así la única ruptura de la perfecta simetría arquitectónica. Otra de las miles de leyendas, cuenta que después de terminar la obra, el emperador hizo cortarle las manos a los obreros para que jamás se viera otra obra igual.

El caluroso día bajo el sol de Agra terminó con nuestro regreso a Delhi, desde tomamos el tren nocturno a Amritsar, ciudad de la provincia de Punjab ubicada a tan solo 30km de Pakistán. Viajamos como reyes en primera clase (primera y única vez) y llegamos bien frescos por la mañana para recorrer la ciudad de los Sij (Sikh).

Nuestra intención original era dormir en el mismísimo templo dorado, donde proveen acomodación gratuita para locales y turistas. Fuimos a dejar los bolsos y ocupar una de las camas en la habitación compartida pero tras escuchar anécdotas de pulgas creímos que la mejor alternativa sería un hotel cercano así que nos fuimos a buscar alojamiento entre las caóticas calles de la ciudad.

Una vez resuelto el tema del hotel, fuimos a visitar el famoso Templo Dorado; epicentro cultural y espiritual de la religión Sij que es aún más visitado que el Taj Mahal . Su historia de está marcada por incontables luchas y conquistas que convirtieron a los fieles religiosos en guerreros salvajes de un solo Di´s. Se enfrentaron a los musulmanes y a los hinduistas, diferenciándose de ellos y creando su propia religión que paradójicamente los presenta tan buenos y amables como brutales y  crueles con sus contrincantes. Hoy en día miles de voluntarios trabajan en el templo para brindar a los visitantes comida, hospedaje y hasta lustrado de zapatos totalmente gratis o  a cambio de una donación. Este templo funciona las 24 horas del día, y sus instalaciones están completamente colmadas a toda hora de peregrinos que vienen a visitar de todas partes de india y el mundo. Es un oasis de silencio y calma en el medio de la caótica ciudad de Amritsar.

Para pertenecer, y ser un Sij puro, deben cumplir la ley de las “5K”: dejar crecer el pelo de su cuerpo (cabello, barba, etc) sin jamás cortarlos (Kesh); Tener una manera adecuada de peinarse utilizando un peine de madera que llevan siempre consigo (Kangha); usar calzones cortos que les de la movilidad de un guerrero (Kuchha); utilizar una pulsera de acero en su mano derecha que simboliza la honestidad y fortaleza (Kara); cargar siempre un sable o espada para defenderse a si mismo o a quien lo necesite (Kirpan). Además, no deben fumar, comer carne, tener sexo con una mujer musulmana ni tomar alcohol o estupefacientes.

Pero la ciudad de Amritsar no es solo el templo dorado, es también famosa por la masacre de Jallianwala Bagh; sucedida en 1919 durante la revolución India liderada por Mahatma Gandhi. Mientras el libertador del país promovía la lucha mediante la no violencia, un capitán inglés ordenó la matanza de miles de indios de diversos credos, hombres, mujeres y niños desarmados que pedían su independencia de la cruel corona británica. Este acto tuvo una gran implicancia en la decisión de los ingleses en devolver la autonomía al país. Hoy en día en este jardín pueden verse los remanentes de las balas que impactaron en la pared, un pequeño museo de fotografías y un monumento a las víctimas.

Para salir un poco de la ciudad, en búsqueda de un poco de verde, tomamos un taxi a un santuario de aves al que migran miles de especies de todo el mundo; pero no era temporada y no vimos más que un pantanal, de todos modos, caminamos por horas sin escuchar ruido de autos ni bocinazos. Era el respiro que necesitábamos.
Habiendo recorrido los principales destinos turísticos del país, nos despedimos de las grandes ciudades y nos tomamos un avión destino a la provincia Jammu-Kashmir, en donde sumamos un aventurero experimentado a nuestro clan…el tío Carlitos de Israel.

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Provincia de Rajasthan Viaje por India

Nos gusta escribir resumido, agrupar las ideas y experiencias en frases simples y expresivas, pero con India es imposible. Cada día se vive tan intensamente y es todo tan sorprendente que nos resulta muy difícil traducirlo en palabras. Los impactos y los contrastes suceden a cada paso, las castas, el caos, los dioses, la pobreza y el despilfarro religioso convierten este país en un mundo paralelo que solo se “entiende” cuando uno lo vive. No hay forma de explicarlo, pero haremos el mayor esfuerzo:

Desde el principio teníamos claro que un país de semejante extensión y diversidad no iba a ser posible recorrerlo en tan solo 2 meses, sumado a que llegamos en la época de monzones (lluvias) hacía que las limitaciones sean aun mayores. Luego de mucha investigación, decidimos enfocarnos en el Norte del país.

Después del primer shock cultural que nos había generado Varanasi, nos dirigimos a Orchha. Una perla escondida y uno de nuestros destinos favoritos en la India. Es un pequeño pueblo histórico a orillas del rio Betwa; donde sobre sus calles de adoquines se elevan imperiosamente inmensos templos y palacios con arquitectura mogola que sobresalen abruptamente del paisaje. Sin tanto bullicio y rodeados de naturaleza, logramos relajarnos y descansar de las incesantes bocinas y el estrés diario que nos generaba el tráfico.

Fue aquí en donde por primera vez (pero no ultima), nos pidieron autógrafos y fotos como si fuésemos artistas famosos o semi-dioses. Esta actitud repetida no sucede solo con niños, sino con adultos, mayores (hombres y mujeres) y familias enteras que toman turno para posar a tu lado. Actitud sorprendente e interesante.

El siguiente destino fue la famosa provincia de Rajasthan, la más grande y extravagante del país, ubicada al Noroeste limitando con Pakistan. Se dice que hay más historia aquí que en el resto de toda India, es una tierra de reyes (maharajás) donde sus palacios y majestuosas fortalezas son el recuerdo vivo de los históricos reinados de la región.

Comenzamos en Jaipur, la puerta de entrada y la capital de la provincia. Es una ciudad caótica y colorida, con una mezcla encantadora de lo viejo y lo nuevo, con un tráfico infernal que forma un enjambre de vehículos de todo tipo, animales y peatones impacientes. Rodeada de murallas, la famosa ¨ciudad rosada¨ tiene grandes arcos de entrada que alberga bazares con miles de tiendas y palacios monumentales que recorrimos a pie en un día intenso. Montados a un bus público, visitamos también la atracción principal: el ¨Palacio de Amber¨, una estructura monstruosa que se eleva en la montaña y está separado por un lago, es un lugar sacado de una película hollywoodense.

Seguimos camino a Udaipur. Establecida alrededor del lago Pichola que la posicionó como la ciudad más romántica de india. Nos hospedamos cerca del puente donde casi todos los edificios son hoteles, negocios, restaurante, agencia de viajes, o los cuatro agrupados en uno. A pesar de la suciedad, el trafico y el bullicio de sus bazares antiguo, todavía mantiene su magia.

Seguimos por Jodhpur o también llamada la ¨Ciudad azul¨, color con el que fueron pintadas las propiedades para repeler los mosquitos. Sus calles son un laberinto y sus atracciones si bien interesantes, se repetían una vez más: fuertes, templos y palacios al igual que en Udaipur. Pushkar, sin embargo, nos sorprendió y nos encantó por su vibra Hippie y relajada.

Jaisalmer, sin embargo merece un párrafo aparte. Es una ciudad que vive exclusivamente del turismo, esta ubicada cerca del desierto de Thar y es dominada por un inmenso y antiguo fuerte aún habitado. Contratamos un tour de dos dìas para cruzar el desierto hasta el borde con Pakistán atravesando dunas de arena a cuesta de camellos en caravana.

Cada uno de estos destinos está engalanado con colores vivos y una vibrante cultura, rodeados de maravillas arquitectónicas atemporales e incontables templos y dioses míticos con sus miles de fieles seguidores.

La gastronomía es nada menos que espectacular, pasamos más tiempo en los restaurantes que en las atracciones. Es que la diversidad de sabores, texturas y aromas, hacen de cada comida un momento de disfrute. La base de la dieta Hindù son los vegetales, sus currys y sus panes. Mezclas de verduras condimentadas, molidas o trituradas dan un sabor único a su inmensa cantidad de opciones. Aunque difícil de conseguir en algunas ciudades religiosas, el pollo al horno tandoor es inigualable y nos ayuda a aguantar la abstinencia de carne.

Cuanto màs conocemos a este país de 1.200 millones de habitantes, màs difícil nos es describirla. Como muchos viajeros aseguran, es un sentimiento de amor-odio y a nosotros nos sucede ambas a la vez. Aquí no paramos de sumergirnos en las más inimaginables y bizarras situaciones, de las que solo podemos salir si nos rendimos o simplemente no intentamos controlarlas. En este país de los extremos a veces disfrutamos y otras veces nos dan ganas de salir corriendo.

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Viajando por India Varanasi

Cuenta la historia que hace 3500 años el dios Shiva (el destructor para la salvación) quemó a su esposa fallecida a orillas del Rio Ganges con el fin de separarla en los 5 elementos básicos en que está formado un humano (aire, agua, fuego, tierra, y eter). Desde entonces el mismo fuego que utilizó para encender el cuerpo se mantiene vivo en un templo sagrado y gente de todas partes de india y del mundo vienen a Varanasi a morir en las aguas divinas del Ganga. Según la creencia Hindú, Varanasi se encuentra en la punta media del tridente que sostiene Shiva, y aquellos que sean cremados y arrojados a este río van directo a la Nirvana, cortando el ciclo de la reencarnación.

Para dicho proceso los cuerpos son traídos en improvisadas camillas de bamboo tapados con mantas de colores y arreglos florales; son cargados por los familiares hombres que avanzan cantando mantras religiosos mientras se lo introduce en el río para purificarlo; luego se lo quema en público sobre una gran pila de madera especial que cuesta fortunas. Aquel encargado de encender la llama debe vestir completamente de blanco y afeitarse la cabeza por varios días. Luego de varias horas, las cenizas son esparcidas en el Ganges. Las mujeres no son bienvenidas al ritual, ya que son sensibles, y el mero hecho de llorar impediría el avance del alma al paraíso.

Existen 3 crematorios principales que trabajan 365 días del año las 24 horas del día, despidiendo un promedio total de 300 personas por día por crematorio. Un espectáculo que no es posible fotografiar por respeto a los familiares pero que es un acto único, no apto para impresionables.

Todos los días, de mañana y de noche, la casta más alta de Hindúes (los Brahma) montan un multitudinario evento de rezos para venerar al río más famoso del país. Un rio que además de acunar millones de almas, es utilizado para tomar baños, lavar ropa, refrescarse un día de calor y hasta beber su agua o cocinar con ella.

En laberintos de estrechas calles sin vereda, coexisten a toda hora humanos y animales que convierten este espacio en un lugar que nunca para…La gente se baña, come, y hasta hace sus necesidades en público; los puestos callejeros de verduras y frituras de dudosa higiene, y las vacas, las cabras, los burros, los chanchos, monos, ratas y perros forman parte del tránsito sin semáforo ni control. Los animales buscan hacerse de un poco de comida entre la basura esparcida o intentan meterse en casas y templos de donde usualmente son echados a palazos. Caballos, camellos o elefantes que llevan a turistas en su espalda, sumado a tractores, autos, motos, autorickshaws, bicirickshaw (tipo taxis-moto y taxi-bici), bicicletas y por como si fuera poco peatones que tratan de abrirse camino entre la multitud convierten el salir a la calle en toda una odisea. Un completo loquero.

Jamás en nuestros viajes visitamos un país similar. Este es un mundo en sí mismo donde se vive intensamente. A diario se ve gente mutilada o carcomidos por la sarna, mendigos en condiciones de pobreza extrema, “sadhus” (hombres santos que renuncian a todo para buscar la espiritualidad) pidiendo donaciones y gente descalza caminando entre excremento y la basura que se avecina por doquier.

Existen cientos o miles de pequeños recovecos llamados “templos”, donde la gente le reza y ofrenda flores a pequeñas estatuillas o incluso a piedras que sobresalen del piso. La religiosidad y adoración a los 330 millones de dioses (cifra real) abarcan casi todas las facetas de la vida de un hindú.

Todo aquí tiene un significado más allá de lo que nuestros ojos pueden ver o nuestra mente puede entender. Los canticos, los movimientos, los colores y los olores, la devoción incalculable de fieles y peregrinos, el barullo, las multitudes…La india.

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