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Mientras recorríamos el mundo escribí mis bitácoras de viaje. Lo hice para mí misma… pensaba lo lindo que sería sentarme un día cualquiera y decir: “¿Qué estaba haciendo un día como hoy pero hace X años”?…

Abriendo esos libros o tan solo hurgando en mi memoria, surgen miles de recuerdos, historias y personas que crucé en el camino y no dejo de pensar en que será de ellos. Me veo a mi misma sentada en mi departamento de siempre, esperando un hijo y enmarcada en la rutina y todas esas personas borbotean en mi cabeza. Ellos eran entonces nuestra familia en tierras lejanas, nuestro soporte emocional  y compañeros de aventuras.

Me encantaría poder continuar las amistades con todos ellos… pero de muchos apenas supe su nombre…De hecho en el primer viaje en 2011 no existía whatsapp y el Facebook era todo una novedad y una comunidad de la que pocos éramos parte.

Recuerdo a Solialofioaana (Alias “Soli”) un Samoano que recorría el mundo predicando la palabra de Di´s con la iglesia de los 7 días.  Trabajamos juntos en un hotel 5 estrellas de Nueva Zelanda donde él era el botones y yo recepcionista. Era adorable, tenía una capacidad de establecer conversación con todos los huéspedes a pesar de su pobre inglés con el que respondía… “I am fine”… ante cualquier pregunta que no entendía.

¿Y los Australianos “adressless” que vivían en camiones convertidos en casa rodante? Dos jubilados divorciados que se habían construido cada uno una vivienda móvil y dormían gratis estacionando en parques nacionales, vivían en donde querían y de lo que sea que surgiera (tocar música en algún bar, hacer de guía de turismo en viñedos, etc) y surfeaban religiosamente cada mañana. Los conocimos buscando un lugar donde dormir con nuestra campervan; estaba oscuro pero al pasar por su lado prendieron la luz y nos invitaron a tomar unos vinos… pasamos la noche estacionados atrás de ellos, solo había que levantarse a las 7am cuando venía el guardaparques para que pareciera que recién llegábamos. Dos personajes increíbles llenos de experiencias de vida que nos dejaron aprendizajes que al día de hoy rememorizamos.

¿Qué será de los chinos con los que escalamos el Annanpurna en Nepal? ¿y Nikita? La Africana-Holandesa-Puertorriqueña que para definir de donde era debía dar cuenta de la vida nómada de sus padres que migraban cada 2 años por trabajo.

¿Estará Collin trabajando de soldador de caños en tanques de materia fecal como quería? Llevaba años certificándose para ser buzo y encontrar ese trabajo tan bien pago del que hablaba maravillado y sin asco alguno.

Y Jager? El español que conocimos en Colombia mientras el hacía tiempo hasta que arranque la temporada de cultivo de marihuana en California? Cosechaba 3 meses y viajaba el resto del año. Seguirá con el mismo empleo y forma de vida?

Qué será de todos ellos? Seguirán viajando? Se habrán asentado? Serán felices? Me recordarán? Se pondrán nostálgicos como yo?…Me encantaría que esas relaciones durasen por siempre, pero es parte de la vida que cada uno siga su camino y no quedan más que lindos recuerdos e historias que guardo por siempre. Aunque no volvamos a vernos me quedan los aprendizajes y anécdotas juntos, experiencias de vida y momentos. Tal vez yo también esté inmortalizada en los recuerdos o bitácoras de otros y surja alguna vez en sus conversaciones un “¿Te acordás de esa pareja argentina que viajaba por el mundo sin plan alguno?”…

Mientras sigo recordando, también sigo andando… A través de reuniones de viajeros, blogs o Couchsurfing (*)trato de mantener el hábito de conocer extraños, porque es así como somos…viajeros… nos gusta conocer el mundo y su gente y sabemos que hay un mundo entero más allá de lo que vemos a nuestro alrededor.

Porque viajar no se trata del lugar que visitas sino la gente que conoces. Al igual que vivir, se trata de con quien compartís tus momentos.

(*)www.couchsurfing.com Comunidad / sistema para alojarse en cualquier parte del mundo de forma gratuita con el objetivo de compartir la cultura, ciudad, gastronomía, eventos, etc.

Viajeros asentados

Sabíamos lo que queríamos cuando volvimos a Argentina, sabemos aún cuál es nuestra meta en la vida. No sabemos cuál sea el mejor camino pero llevamos unos cuantos recorridos para alcanzarlos. Es una búsqueda constante de alternativas para mantenernos felices y seguir haciendo lo que nos gusta: Viajar, ser libres, conocer, entender, aprender, disfrutar.

Este regreso no nos costó tanto como el primero, allá por 2013 luego de 2 años de viaje por Nueva Zelanda, Asia y Europa que derivaron en viajar de nuevo en 2014 por otros 2 años alrededor de Australia, India, Nepal,  Centro y Sudamérica. Este nuevo intento patrio planteaba desafíos interesantes, desafiantes y prometedores. Hoy, a casi 2 años del segundo retorno logramos cumplir muchas metas (algunas muy satisfactorias, otras no como las teníamos pensadas) y el principal sueño concretado llegó hace 6 meses con Tiziano, el futuro golondrino que espera a salir de la panza en unos meses para acompañarnos a recorrer el mundo.

Los caminos que tomamos desde el regreso variaron bastante hasta llegar a donde estamos hoy…(que no garantiza una estabilidad a largo plazo…¿quién sabe en unos años que haremos?). Ningún intento nos decepcionó ni frustró… intentamos mucho y seguimos en eso…Vamos por el “Plan C”…(Tranqui! tenemos hasta la Z)

Plan A …“Otra vez lo desconocido”: Los primeros 3 meses estuvimos en Buenos Aires poniéndonos al día con nuestros afectos, vivímos en 2 departamentos distintos y entretanto viajamos a la Provincia de Córdoba para considerarlo como nuestra nueva ciudad de residencia. (Desde el 2010 cada vez que podemos recorremos alguna provincia de nuestro país en busca de nuestro lugar hasta ahora no encontrada). Nos enamoramos de Carlos Paz, una Ciudad de 75.000 habitantes, ubicada a orillas del lago y a los pies de las Altas Cumbres de dicha provincia. Sin mucha más vuelta tomamos todas nuestras pertenencias guardadas hasta entonces en una baulera y nos mudamos a este lugar de ensueños. No fue fácil… buscar alquiler, trabajar, sociabilizar. Pasamos allí casi 8 meses, pero no nos adaptamos… la vida sin estrés y rodeados de naturaleza nos encantaba, pero la falta de oportunidades y la dificultad de insertarse en un mercado laboral basado en recomendaciones nos pesó más en la balanza. (“no gracias!… aunque ofrezcas algo mejor prefiero seguir así con el hijo de…”, “No gracias! Yo trabajo con la hermana de “x” que no estudió ni tiene experiencia pero se da maña con la compu”…”Yo también soy Porteño, acá mucho no nos quieren, pero dale 5 a 7 añitos y vas a ver que te acostumbras”…¡¿7 años?! No querido!! La vida es muy corta, no puedo esperar 7 años para sentirme cómoda en un lugar)… Mismo recorrido al inverso, nos volvimos a Buenos Aires a intentar algo distinto, esta vez acompañados de Panchana Lama, una perrita adoptada cordobesa hermosa (Su nombre espiritual y cargado de historia merece un post aparte que vendrá pronto).

 

Plan B… “Lo intentaste… se flexible… va de nuevo”:

Volvimos a Buenos Aires, aún con la intensión de escapar de la jungla de cemento (Capital). Nos instalamos en una casa prestada en Pilar desde donde comenzamos algunos trabajos y proyectos (Incluido el nuevo formato de Golondrinos.com.ar). Por casi 3 meses buscamos barrios donde mudarnos… abarajamos Tigre, Benavides, Devoto…algo con un poco de verde. Pero por diversos motivos no pudimos concretarlo.

Plan C: “Volver a donde siempre pero con objetivos claros y perseverancia”

De nuevo a casa… nuestro barrio, nuestros amigos, nuestra familia. Rodeados de todo lo que ya conocemos pero firmes en nuestros objetivos: No caer en la rutina, la monotonía y alienación. En este camino estamos…emprendiendo, aprendiendo,  surfeando dificultades y disfrutando de cada experiencia.

En conclusión, no hay nada más satisfactorio que animarse y tomar riesgos para alcanzar tus metas en la vida, aun si no salen como las soñabas… la dicha de haberlo intentado vale mucho más que cualquier fracaso.  El primer paso para conseguirlas es saber cuáles son. ¿Sos consiente de las tuyas?